Lo esencial para entender la línea que alimenta una vivienda o un local
- La derivación individual une la línea general de alimentación con la instalación de un usuario y debe ser independiente para cada suministro.
- En edificios de viviendas suele discurrir por zonas comunes y, si baja en vertical, necesita una canaladura exclusiva con resistencia al fuego RF 120.
- La norma fija tubos mínimos de 32 mm, reserva de sección del 100% y cajas de registro cada 15 m sin empalmes intermedios.
- Los conductores no deben compartir neutro ni protección entre suministros y la sección mínima habitual es de 6 mm² para fase, neutro y protección, con 1,5 mm² para el hilo de mando.
- La caída de tensión máxima admisible llega al 1%, al 0,5% o al 1,5% según el esquema de contadores y el tipo de suministro.
- En reformas, lo importante no es solo cambiar cable: hay que respetar el trazado, la protección frente al fuego y la previsión de uso futuro.
Qué es y dónde encaja en la instalación de enlace
Yo empiezo siempre por separar conceptos, porque aquí es donde más confusión aparece. La derivación individual es el tramo que alimenta a un usuario concreto desde la parte común de la instalación del edificio. No es la acometida, no es la línea general de alimentación y tampoco es el cuadro interior de la vivienda; es el eslabón intermedio que conecta la energía del edificio con la instalación privada.
En un bloque de viviendas, la secuencia habitual es sencilla de entender: red exterior, protección general, línea general de alimentación, centralización de contadores, derivación individual y, finalmente, cuadro de mando y protección del piso o local. Cuando esta secuencia está bien pensada, la instalación se lee sola. Cuando está mal resuelta, luego llegan los problemas de potencia insuficiente, ampliaciones imposibles y reformas caras.
| Tramo | Función | Qué conviene recordar |
|---|---|---|
| Acometida | Conecta la red de distribución con el edificio | Es la primera llegada de energía; no debe confundirse con la derivación de cada usuario |
| Protección general y línea general de alimentación | Reparte la energía hacia la zona de contadores | Si aquí hay una mala previsión, todo el edificio lo nota |
| Derivación individual | Alimenta una vivienda o un local concreto | Debe ser independiente y no compartir elementos con otros suministros |
| Cuadro interior | Distribuye la energía dentro de la vivienda | Ya forma parte de la instalación del usuario, no de la parte común |
La idea práctica es esta: si la línea común del edificio termina mal, el usuario nunca tendrá una instalación realmente cómoda. Y precisamente por eso el siguiente paso es revisar qué exige la norma para que esa parte quede bien desde el origen.
Qué exige la normativa y por qué importa en obra
El reglamento español de baja tensión no trata esta línea como un simple cable. La obliga a ser independiente, protegida y pensada para durar sin comprometer la seguridad del edificio. En la práctica, eso significa que la canalización, el tipo de conductor, la ventilación del trazado y la resistencia al fuego no son detalles decorativos: son parte del diseño.
| Exigencia | Valor orientativo o mínimo | Qué significa en la práctica |
|---|---|---|
| Tubo o canalización | 32 mm de diámetro exterior mínimo | Permite ampliar conductores sin rehacer toda la línea |
| Reserva de sección | 100% adicional en tubos y canales | Deja margen real para futuras ampliaciones |
| Cajas de registro | Cada 15 m | Facilitan el tendido y la sustitución del cable |
| Canaladura vertical | RF 120 y uso exclusivo | La línea no debe compartir hueco con agua, gas o telecomunicaciones |
| Tapas de registro | RF 30, con altura mínima de 30 cm | Permiten inspección y mantenimiento sin perder seguridad |
| Conductores | Cobre o aluminio, aislados | El tipo de cable debe responder al trazado y a la potencia prevista |
| Sección mínima habitual | 6 mm² para fase, neutro y protección; 1,5 mm² para el hilo de mando | Evita subdimensionar una parte que luego es difícil de sustituir |
| Caída de tensión admisible | 0,5%, 1% o 1,5% según el caso | La longitud y el tipo de suministro mandan más de lo que parece |
Hay dos matices que yo no paso por alto. Primero, los cables no deben tener empalmes a mitad de recorrido, salvo en la zona de contadores o en los dispositivos de protección. Segundo, en comunidades con contadores inteligentes y telegestión, el hilo de mando tradicional deja de ser necesario en las derivaciones que parten de esos equipos, pero eso no relaja el resto de exigencias de la canalización.
Cuando la derivación baja en vertical por un edificio de viviendas, oficinas o locales, el recorrido debe ir por un conducto exclusivo, sin curvas innecesarias, y con compartimentación cortafuegos cada tres plantas. Es una solución menos vistosa que otras, pero muy sensata: protege el edificio y deja la instalación mantenible. Y justo ahí entra el siguiente punto, que suele decidir si el diseño funciona o no: cómo se dimensiona de verdad.
Cómo dimensionarla sin quedarse corto
Yo no dimensiono una derivación pensando solo en la potencia contratada de hoy. Si el cliente quiere cargador de vehículo eléctrico, aerotermia, cocina de inducción y climatización potente, la línea tiene que mirar un poco más allá. La clave está en equilibrar tres cosas: intensidad admisible, caída de tensión y previsión de crecimiento.
| Factor | Qué reviso | Efecto real |
|---|---|---|
| Potencia prevista | Electrificación básica o elevada, calefacción eléctrica, recarga de vehículo | Define la corriente que tendrá que soportar la línea |
| Longitud del trazado | Metros reales entre contadores y punto de uso | A más longitud, más caída de tensión y más sección necesaria |
| Modo de instalación | Empotrado, en superficie, enterrado o agrupado con otras derivaciones | Cambia la disipación térmica y la facilidad de sustitución |
| Previsión de futuro | Posible aumento de potencia o nuevas cargas | Evita tener que abrir de nuevo una obra acabada |
En una vivienda monofásica a 230 V, los márgenes de caída de tensión son muy concretos: 1,5% equivale a 3,45 V, 1% a 2,3 V y 0,5% a 1,15 V. Dicho de otra forma, el recorrido y la sección importan más de lo que muchos creen cuando miran solo la potencia contratada. Yo prefiero dejar margen antes que llevar la línea al límite.
Una observación práctica: en recorridos cortos y sencillos, una sección modesta puede funcionar bien; pero en cuanto el trayecto crece o la previsión de uso sube, el salto a 10 mm² o 16 mm² cambia mucho el comportamiento de la instalación. No siempre hace falta sobredimensionar, pero casi nunca compensa apurar demasiado. Con esto claro, toca ver por qué una obra nueva y una reforma exigen decisiones distintas.
Obra nueva y reforma no se resuelven igual
En obra nueva la derivación individual se resuelve mejor porque el trazado nace con la arquitectura. Se puede reservar un conducto, prever registros, respetar la compartimentación contra incendios y dejar espacio para ampliaciones. Es la situación ideal: menos improvisación, menos rozas y menos sorpresas.
En reforma, en cambio, el edificio manda. Si no se puede ejecutar una canaladura según el esquema reglamentario, se admite una instalación empotrada o en superficie bajo tubo o canal protectora. Esa flexibilidad salva muchos proyectos, pero tiene un precio: más trabajo de adaptación, más coordinación con la comunidad y más cuidado al rematar acabados.
| Escenario | Solución habitual | Impacto en la obra |
|---|---|---|
| Vivienda unifamiliar | Tramo más directo, con menos interferencias | Suele ser la ejecución más limpia y sencilla |
| Bloque de viviendas nuevo | Canaladura vertical exclusiva con registros y cortafuegos | Mejor coordinación y menos coste de improvisación |
| Reforma en edificio existente | Empotrado o en superficie bajo tubo o canal | Más mano de obra y más dependencia del estado del edificio |
| Local sin partición definida | Reserva de conductos y trazado adaptable | Conviene pensar en futuras redistribuciones |
En costes, lo que más encarece no suele ser el cobre, sino la obra civil, los sellados, la reposición de paramentos y la necesidad de mantener la seguridad contra incendios. Una derivación bien prevista en fase de proyecto puede ser relativamente contenida; la misma solución, en un edificio ya terminado, puede multiplicar su coste por dos o por tres con facilidad. Esa diferencia explica por qué yo insisto tanto en el diseño previo.
Y como en este tipo de trabajo los fallos no siempre se ven a simple vista, merece la pena detenerse en los errores que más tarde acaban saliendo caros.
Los fallos que más problemas dan después
He visto repetir los mismos errores en obra nueva y en reforma, y casi todos tienen el mismo efecto: una instalación que funciona hoy, pero que queda débil mañana. Los más frecuentes son estos:
- Compartir neutro o protección entre suministros: parece una simplificación inocente, pero rompe la independencia de cada usuario.
- Empalmar en mitad del recorrido: dificulta el mantenimiento y va contra el criterio de continuidad de la línea.
- Subdimensionar el tubo: cuando llega la ampliación de potencia, ya no hay margen real para sustituir conductores.
- Olvidar la reserva: si no se deja espacio para futuros cables, cualquier cambio obliga a abrir de nuevo la obra.
- Compartir el hueco con otras instalaciones: agua, gas, telecomunicaciones o ventilación no deben invadir la canalización exclusiva.
- Ignorar la resistencia al fuego: una canaladura mal resuelta puede ser correcta eléctricamente y mala desde el punto de vista de seguridad.
- Diseñar solo para la potencia de hoy: en cuanto entran nuevas cargas, la línea se queda sin margen y aparecen los disparos o el calentamiento.
Mi criterio es bastante simple: si una solución complica el mantenimiento, casi siempre acabará complicando también la operación del edificio. Por eso, antes de dar por cerrada la obra, yo reviso la documentación, el trazado y la previsión de futuro con la misma seriedad que el cableado.
Lo que reviso antes de cerrar la obra o la reforma
Cuando quiero dejar una derivación bien resuelta, no me quedo solo con que “funcione”. Compruebo varias cosas que luego ahorran tiempo, dinero y discusiones:
- Que el trazado sea accesible y esté claramente identificado.
- Que no haya empalmes ocultos ni cruces innecesarios con otras redes.
- Que el diámetro o la sección de la canalización permita sustituciones futuras sin abrir de nuevo el edificio.
- Que la protección contra incendios del recorrido vertical esté resuelta con continuidad, sin improvisaciones.
- Que el instalador habilitado deje el certificado de instalación y la documentación técnica que corresponda.
- Que exista margen real si en unos años se añade un cargador de coche, una bomba de calor o una subida de potencia.
Si tuviera que resumirlo en una idea útil para obra y reforma, diría esto: la derivación individual no debería notarse cuando todo está acabado. Cuando está bien hecha, desaparece en silencio dentro del edificio y deja margen para crecer; cuando está mal pensada, reaparece en forma de averías, calor, rozas y obras repetidas. Yo la trato como una parte estructural de la instalación, no como un simple cable entre dos puntos.